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Recetas con cerveza

Calsots y cervezas, el finger food es tendencia

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Proponemos un planazo para compartir durante los primeros rayos de sol y espectacular maridaje para picar: parrillada de calsots y cervezas con identidad propia.

 

En invierno también se puede alternar al aire libre, y más si te invitan a comer calsots con unas cervezas. Casi imposible resistirse a no salir de casa.

Este es un plan para chuparse los dedos, o mejor dicho para ir mentalizados a manchárnoslos. La nueva moda de comer en plan más informal dejando los cubiertos a un lado es tendencia.

Los calsots son la excusa perfecta para apuntarse a cualquier sarao en familia o con amigos, discutir sobre su preparación junto al fuego de sarmientos, pero eso sí, acompañándolos con unas buenas cervezas. Más adelante recomendaremos con cuáles conjugan a la perfección.

De las calçotadas a las parrillas en casa

Los calsots o ‘caçots’, que es como se les conoce y denomina en la gastronomía catalana, se han ido popularizando por las famosas calçotadas.

Aunque la procedencia de su nombre responde a varias versiones, una de las más sostenibles se identifica con el hecho de ‘calçar la terra sobre la planta’, ya que se acumulan montones de tierra sobre los brotes que crecen de la primera cebolla.

 

 

Es una variedad de cebolleta que se da básicamente en toda Cataluña durante los meses de verano y su cultivo en dos ciclos es especial, porque hace que la parte blanca de la planta crezca de forma alargada. Los de Valls, de la zona de Tarragona son muy populares y miden entre 15 y 25 cm.

Como los calsots se recogen a partir de noviembre y aproximadamente hasta marzo, su consumo sube sobremanera durante los meses de frío más intenso.

La salsa romesco, indispensable en el rito de los calsots

Tan importante son los calsots como la salsa. Cómo no, algo que también genera debate, ya que cada zona quiere defender su receta maestra, como la versión de la salvitxada, con alguna variante en los ingredientes, pero digamos que la salsa romesco es la más extendida para los calsots.

Preparada con una base de aceite de oliva, tomates rojos, toque de ñora, y con una textura más o menos espesa por las almendras -esto va a gusto del consumidor-potenciará todo el sabor de la materia prima.

Se suelen servir envueltos en papel de periódico, sobre una teja y con unos cuencos para mojarlos previamente en la salsa. Todo un rito que da más juego a la experiencia.

Estilos de Alemania recuperados, el maridaje perfecto para los calsots

La sensación dulce de los calsots junto a los sabores procedentes de las brasas o la potencia de la salsa romesco, nos hacen pensar en determinados estilos de Alemania con mucha historia y con ADN propio que conjugarán a la perfección con esta barbacoa vegetal.

El estilo Berliner Weisse de gran tradición germana y final generalmente seco muy característico de este tipo de cervezas, es capaz de ofrecer ese punto de jugosa acidez láctica que se encuentra en la mayoría de cervezas de trigo y que al mismo tiempo limpia el paladar de la intensidad de los sabores de la parrilla.

La interpretación más potente y homogénea la reservamos con una clásica Rauschbier alemana ahumada. Estas cervezas complejas que recuerdan a los sabores y aroma de una barbacoa o a ciertas carnes ahumadas, son la apuesta segura.

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