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Cultura Cervecera Curiosidades de la cerveza

¿Quién introdujo la cerveza en España?

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¿Qué sabemos sobre la historia de la cerveza? Ampliamente se ha hablado sobre el origen de los ingredientes, incluso puede que hayas oído hablar de algunas anécdotas históricas… Pero, ¿cómo llegó a nuestras fronteras?

Para empezar, tenemos que remontarnos unos cuantos siglos. Gracias a los jeroglíficos, los historiadores ubican las raíces de la elaboración de la cerveza en las antiguas tribus africanas, egipcias y sumerias. En estas épocas se encuentran ya numerosos restos escritos que hacen mención al sikaru, una bebida que se obtenía de la fermentación de granos de cereal. Los datos reflejan, asimismo, que eran las mujeres las que se encargaban de producir el brebaje.

No obstante, aunque el avance y la extensión de la cerveza por el globo fue constante y paulatina, existen indicios de que los íberos coquetearon con la elaboración y tuvimos que esperar hasta la Edad Media para que en nuestras tierras se retomara de manera oficial la elaboración de cerveza como la entendemos hoy en día.

 

 

La primera piedra

La primera fábrica de cerveza de la que se tiene constancia en nuestro país coincide con la vuelta a España -entonces específicamente a Castilla- del emperador Carlos V, originario de Gante, ciudad que fue testigo de su nacimiento en 1500 en pleno corazón de Flandes.

Como buen nativo de Bélgica, Carlos V tenía un gran gusto por la cerveza y no tenía intención alguna de dejar de tomarla por su mudanza… de hecho trajo a su propio maestro cervecero consigo, al que le encargó instalar una pequeña fábrica de cerveza a la orilla del río Manzanares, debido a la gran calidad de sus aguas. Empezó a funcionar en el año 1537 y se cerró en 1558, cuando el rey abdicó y se retiró al monasterio de Yuste (Cáceres). Desde este momento y hasta nuestros días la producción de cerveza en España no ha parado, a pesar de que en sus orígenes tuviera fama por su mala calidad.

Cabe destacar que los archivos de la época dan a entender que el gusto del rey por la cerveza no fue compartido por el pueblo que la odiaba. No obstante, el hecho de que el consumo de cerveza en España no terminara de despegar se sospecha que residía más en el hecho de que el vino en España era bueno y barato y estaba mucho más establecido.

Como conclusión, el crecimiento de la cerveza desde aquel entonces se dio en forma lenta y sostenida. Sobre todo entorno a abadías y conventos, hasta principios del siglo XX, cuando surgieron las principales casas cerveceras industriales como Moritz (1864), La Salve (1886), Mahou (1890) o Damm (1910).

 

 

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