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Gambrinus, rey de la cerveza

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Quizás hayas oído hablar alguna vez de Gambrinus, rey de la cerveza; pero lo que probablemente no sepas es cuándo y cómo surge esta figura y cuánto de verdad hay en ella. ¡Te lo contamos!

 

Existen dos figuras históricas que se han relacionado con el origen de este personaje. El primero es Jan Primus (Juan Primero), Duque de Brabante y Jean Sans Peur (Juan Sin Miedo), Duque de Borgoña.

 

El primero, Jan Primus (1251-1294) era duque de Brabante, un estado del imperio romano que abarcaba las actuales Bruselas, Alemania y Bélgica. Esta figura fue, en su día, muy conocida por ser atractivo, amable y uno de los primeros en cultivar cebada para alimentar a la población. Así surgió su pasión por la cerveza. En Bruselas, Jan Primus sentó las bases de la industria cervecera europea permitiendo a los alcaldes conceder licencias para su elaboración. Por tanto, se considera que fue él quien introdujo la cerveza de malta en Europa Central. Tal es así que también se convirtió en miembro honorario del gremio los cerveceros de Bruselas.

 

Después de la muerte de Jan Primus, Jean I Duque de Borgoña (1371-1419) (también conocido como Jean Sans Peur) se convirtió en su sucesor ya que heredó la fama de ser también un buen amante de la cerveza. En su ducado, a poca distancia de Brabante, también se producía esta deliciosa bebida. De hecho, fue Jan Primus quien introdujo el lúpulo en la cerveza flamenca y legalizó su uso en el condado de Flandes donde, hasta entonces, se elaboraba con una mezcla de hierbas conocida como Gruit.

 

La figura de Gambrinus

Siempre se ha creído que su figura estaba inspirada en estos dos hombres que tuvieron mucho que ver con la historia de la cerveza en Europa. Sin embargo, a raíz de esto han surgido muchas otras historias o leyendas que nada tienen que ver con la realidad y que están protagonizadas por este famoso rey cervecero.

 

En 1868 un periodista francés, Charles Deulin, escribió la historia de Gambrinus, Roi de la Bière (Gambrinus, Rey de la Cerveza). En este cuento Gambrinus, un guapo aprendiz de vidriero se enamora de la hija de su jefe pero esta le rechaza: “has de convertirte en un hombre con estatus”, le dice. Este decide dejar su ciudad para olvidarle y viaja tocando su violín hasta hacerse famoso. Sus antiguos vecinos, orgullosos de él, le piden que vuelva para dar un concierto. Mientras está tocando ve a la muchacha, se pone nervioso, empieza a tocar mal y la gente se enfurece provocando grandes disturbios. Gambrinus se va a la cárcel por ello y decide quitarse la vida, herido de amor.

 

Antes de ahorcarse, aparece el diablo y le ofrece, a cambio de su alma, un don que podría ayudarle a conquistar a su dama. Y si no funcionara, el diablo le daría el remedio para olvidarla para siempre. Gambrinus acepta renunciar a todo si la chica se enamora de él, pero el diablo le dice que está fuera de su alcance; por tanto, el joven pide algo para olvidarle y el diablo acepta. Al salir de la cárcel Gambrinus comienza a apostar y, con la ayuda del diablo, se hace rico. Al volver a ver su amada esta le dice que no le importa el dinero y que la vuelva a ver cuándo sea duque o rey.

 

Después, Gambrinus se reúne con el diablo de nuevo y este le enseña a hacer cerveza. Además, le da el poder de que todo aquel que escuche su música no pueda dejar de bailar. Así, Gambrinus vuelve a su ciudad, construye una cervecería y practica en su carrillón. Cuando termina la elaboración, invita a todos los ciudadanos para que prueben la bebida pero a nadie le gusta. En ese momento, Gambrinus empieza a tocar y todo el mundo se pone a bailar durante horas hasta que tienen mucha sed. Cuando la música para, vuelven a probar la cerveza y no pueden parar de beberla. Gambrinus y su cerveza triunfan y la noticia se extiende.

 

La bebida se extiende por el país y el  Rey de los Países Bajos lo recompensa con el título de Duque de Brabante;  aunque el propio Gambrinus prefiere ser Rey de la Cerveza. Y así pasa sus días bebiendo y organizando fiestas. La joven que en secreto estaba enamorada de Gambrinus, deja su orgullo a un lado y decide ir a por él al ver que este no acude a buscarla por tercera vez. Sin embargo, Gambrinus no la reconoce ya que la cerveza había logrado que se olvidase de ella.

 

Pasan 30 años y el diablo, como había prometido, le devuelve su alma pero Gambrinus le hace bailar durante horas con su carrillón. El diablo, enfadado, promete volver a por el alma de Gambrinus cuanto este muera; sin embargo, pasados 100 años, cuando el duque fallece el diablo solo encuentra un barril de cerveza en su lugar entendiendo que el alma del Rey de la Cerveza nunca sería suya.

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