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Cultura Cervecera

Summer Ale

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Si hay una época en el año en la que el consumo de cerveza crece de forma notable es sin duda la temporada estival. Las altas temperaturas propias del verano son un aliciente irresistible a la hora de disfrutar de una cerveza refrescante que ayude a aplacar la sed. De entre los numerosos estilos de cerveza existentes de perfil refrescante, destaca especialmente la Summer Ale, que forma parte de los catálogos de cerveceras británicas y estadounidenses habitualmente. Al igual que sucede con las Winter Warmer y Christmas Ale, las Summer Ale están concebidas para que sean consumidas durante una época del año concreta, que bien por su climatología, o por la celebración de un acontecimiento especial, determina en gran parte las características sensoriales de las cervezas catalogadas como “de temporada”. Del mismo modo que las Winter Warmer se caracterizan por un alto contenido alcohólico y un carácter dulce, licoroso y especiado, muy apropiado para su disfrute durante la temporada invernal, las Summer Ale, tienen como objetivo paliar el sofocante calor veraniego.

En la actualidad, existe cierta controversia en el sector, a la hora de evaluar si las cervezas catalogadas como Summer Ale, pueden responder a un estilo de cerveza con entidad propia, o si por el contrario esta denominación responde a criterios comerciales. Mientras que la BJCP (Beer Judge Certification Program), aún no lo incluye en su listado oficial de estilos cerveceros, otros organismos relevantes a nivel internacional dentro del sector, como es la Brewers Association de Estados Unidos, sí lo consideran como un estilo de características claramente reconocibles, al que han bautizado como English Summer Ale, debido a su origen británico.

Según la Brewers Association, las English Summer Ale, se caracterizan por ser cervezas ligeras, sin ser una cerveza sin alcohol se caracteriza por su bajo contenido alcohólico (normalmente situado entre 3,7% y 5,1% de alcohol en volumen), pero al mismo tiempo sabrosas. Poseen un tono entre anaranjado pálido y ambarino, con cierto aspecto velado, ligeramente turbio cuando son servidas a bajas temperaturas, con el objetivo de realzar su carácter refrescante. Aromáticamente se caracterizan por la presencia habitual de ésteres afrutados y de notas lupuladas de moderada o baja intensidad, siempre bien balanceadas en contrapunto a la malta. En algunos casos existe un pequeño porcentaje de maltas parcialmente tostadas o de trigo que aportan matices complementarios y cremosidad al conjunto. En el paladar son cervezas de sabores comedidos, donde lúpulo y malta se encuentran presentes de forma evidente a la par que elegante, acompañados de una suave carbonatación y un final de amargor moderado.

Detrás de cada estilo de cerveza existe una historia que explica su nacimiento. La English Summer Ale no es diferente en este aspecto. Su origen se sitúa en el inusualmente largo y caluroso verano que vivieron los británicos en 1995. Aquel año, la clásica Cask Ale inglesa vio peligrar su hegemonía entre los fieles bebedores de la tradicional cerveza británica. Fueron numerosos los brewpubs y pequeñas cerveceras inglesas (nacidas tras el cambio que se produjo en la legislación de Reino Unido en 1990), los que sufrieron cuantiosas pérdidas durante aquel año.

Las sofocantes temperaturas que se prolongaron durante semanas, permitieron que salieran a la luz los problemas a los que se enfrentaba el sector cervecero local británico, al carecer de los medios e infraestructura necesaria para hacer frente a extraordinarias circunstancias climatológicas. Por un lado la flota de camiones refrigerados existente para llevar a cabo el transporte y distribución de las cervezas resultó insuficiente, lo que provocó que mucha cerveza esperara no en las mejores condiciones, a ser transportada hasta los pubs y lugares de venta. Por otra parte la bodega almacén de numerosos pubs ingleses no reunían las condiciones de climatización necesarias para poder combatir el sofocante calor de aquel año.

A pesar del amor que poseen muchos británicos por la cerveza tibia, aquel verano provocó el divorcio en masa entre muchos de los clientes de los pubs y la típica cask ale, optando por el consumo de lagers refrescantes servidas en frío, una tendencia que se vislumbraba desde varios años atrás, pero que el verano de 1995 terminó por confirmarse. La inevitable consecuencia fue la disminución de las ventas de Real Ale en un porcentaje cercano al 10%, una cifra lo suficientemente alta como para despertar las alarmas en el sector. Era necesaria una rápida reacción que permitiese poner freno a una situación, que por otra parte no debía repetirse.

Las pequeñas cerveceras de Inglaterra tenían claro que no querían incluir la producción de una cerveza lager como solución al problema, intentando competir con otras cervezas similares del mercado, entre otros motivos, porque no podían permitirse la fabricación de una lager por falta de medios y recursos. Se plantearon por tanto, la creación de un nuevo estilo de cerveza de alta fermentación, de carácter refrescante, que pudiera dar respuesta a la acuciante sed provocada por un caluroso verano, y al mismo tiempo preservara las cualidades de la tradicional Cask Ale aunque fuera servida a bajas temperaturas. El resultado fue el nacimiento de la English Summer Ale, que en conjunto cumplía con todos los requisitos.

El primer objetivo era lograr un aspecto similar al que poseían las lager doradas que causaban furor en los pubs ingleses durante el verano, por lo que el nuevo tipo de cerveza que debían crear tenía que ser pálido necesariamente, usando principalmente malta Pale para la elaboración de la cerveza. Algunas maltas tuvieron que ser desechadas, como las de tipo Crystal, tan usadas en la industria cervecera británica para proporcionar los tonos tostados y rojizos habituales de muchas ales inglesas. Por el contrario se contempló la posibilidad de usar un porcentaje pequeño de malta de trigo para aportar sedosidad y un componente ligeramente afrutado y cítrico que aumentara su sensación refrescante, aún a riesgo de que provocara cierta turbidez en la cerveza, que fuera rechazada por algunos consumidores.

Otra cualidad imprescindible, es que este tipo de cervezas se caracterizara por una graduación alcohólica baja o moderada, entorno a un 4% de alcohol en volumen, que permitiera a los bebedores de cerveza consumir más de una pinta. Sin embargo, la clave del estilo Summer Ale iba a residir en su lupulización, que iba a variar sensiblemente respecto a la que presentaban las ales británicas habituales. Mientras que en las ales inglesas suele aparecer la pareja formada por los lúpulos Fuggles, y los East Kent Goldings, en las Summer Ales, se optó por utilizar principalmente la variedades de lúpulos nobles centroeuropeos, como el Saaz esloveno y el Hersbrucker alemán, usados para la elaboración de las cervezas de tipo Pilsen, y otros lúpulos ingleses como el Target y el Progress, de suave amargor y carácter afrutado respectivamente. De esta forma se intentaba potenciar la sensación afrutada y cítrica de la cerveza, junto con un componente floral, proporcionando un aroma más atractivo y de sensación refrescante, en detrimento de un amargor de mayor sequedad e intensidad.

Finalmente, el último aspecto de importancia a tener en cuenta, era la temperatura de servicio. La frescura en el momento de servir la cerveza resultaba de vital importancia de cara a mantener su atractivo como remedio para combatir la sed. Para ello los recursos de los que han hecho gala los productores de cerveza han sido variados, optando entre otros por mantener la cerveza madurando en el fermentador a temperaturas inferiores a la del posterior servicio, de forma que cualquier precipitación de proteína que pudiera enturbiar la cerveza se produjera antes de la llegada de la cerveza al pub.

El resultado final del que podemos ser testigos en la actualidad demuestra el éxito de un estilo frecuentemente interpretado no sólo en el Reino Unido, sino también en Estados Unidos, y otros países entre los que se encuentra España, donde numerosas fábricas craft optan por incluir alguna cerveza inspirada por este joven y refrescante estilo británico. Una opción sin duda muy acertada para una cálida tarde de verano.

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