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Cervezas para el calor: una breve guía de opciones

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Para bastantes millones de españoles (y otros europeos) el tórrido verano del 2015 quedará en la memoria como el récord de calor de sus vidas, hasta el momento. Y ya sabemos que la cerveza tiene la fama de ser la bebida ideal para estas inclemencias así que, en plan ligero y estival, y lejos de cualquier tópico, vamos a proponer una pequeña guía de las cervezas  para el calor más adecuadas .

¡Cerveza Lager bien fría!

La opción más obvia por aclamación popular. Ni los más recalcitrantes beer geeks son capaces de negar el placer inmediato de una caña bien tirada en un mediodía a 40ºc. ¿Que no es una cerveza muy “seria”? La reacción gustosa de nuestro cuerpo nos avisa de que la deshidratación es más seria. El grifo tradicional español parece creado para estos momentos y nuestra cerveza lager, a medio camino entre el estándar global y el diseño clásico europeo (Helles y Pils alemanas, Bohemian Pilsner) no están nada mal, sin olvidarnos de la famosa cerveza Radler. Pero podemos ponernos exquisitos: una divertida vuelta de tuerca, aún más fresca, puede ser escarbar en las gamas “premium” de las mismas casas históricas -que suelen mejorar su intensidad y textura- o en las nuevas lager “craft”, que llevan un extra de lúpulo con el consiguiente amargor y sus aromas resinosos, cítricos y balsámicos. Palabras en las etiquetas como “Hoppy Lager” o “American Pils” pueden ser la clave. No se puede pedir más y van de vicio con nuestras tapas clásicas de barra y, a la vez, con el sushi.

Cervezas de trigo

Tienen poco alcohol y un punto delicioso de efervescencia y acidez frutal, por lo que parecen diseñadas para el verano. Sus distintas versiones darán satisfacción a los diversos paladares. Para los más clásicos, las Weissbier alemanas son la opción ideal por su estilo amable y crujiente con ecos de especias (clavo, pimienta) y plátano. Los inquietos tienen su bebida ideal en las Wittbier belgas, más secas, cítricas y ácidas, de enorme versatilidad gastronómica e ideales para los días más sofocantes. Por último, los más valientes disfrutarán con su versión americana: las American Witt tienen todo eso pero con un plus de intensidad, amargor y matices frescos del lúpulo. Ninguna ensalada se resiste a ellas y pueden con un menú completo de cocina fusión.

Saison

Los granjeros belgas de Valonia, en la frontera con Francia, crearon un estilo para el verano. De hecho la “saison”, en francés, es la “estación” de la cosecha, los meses estivales de mucho trabajo agrícola en los que se bebe la cerveza seca, refrescante y fuerte que se hizo para ello a finales de la primavera. Es uno de los estilos más “cultos” y está de absoluta moda. De hecho, las Saison recuerdan bastante a las Witt, ya que también llevan adiciones de especias y frutas, como cilantro, pimienta y naranja, pero se basan en la malta de trigo y pueden llegar a tener un poder -en cuanto a grado y sabor- que uno no se imagina en vista de la facilidad del trago. Sus variantes van desde las belgas más clásicas y solemnes hasta los diseños modernos más sofisticados, que pueden incluir un asombroso número de especias, hierbas y frutas, aunque la clave es una levadura de acento terroso que tiene mucho carácter y que siempre está presente. Por fuerza y glamour, las vamos a reservar para la cena. La mayoría de las marcas producen una edición en formato 75 cl y botella champanesa que deslumbra a la luz de las velas. En copa flauta y con una ensalada de queso de cabra al lado, no se puede pedir más.

American Pale Ale (APA)

La versión EEUU del clásico británico. Las Pale inglesas son más bizcocheras, más de merienda; se nota que allí no calienta tanto en agosto. Pero los yanquis han desarrollado una versión notablemente más fresca, basada en sus lúpulos nativos, que va de muerte con los almuerzos veraniegos y que es un verdadero todoterreno que se puede disfrutar en cualquier momento. Con una ensalada de salmón marinado, o su equivalente con otros pescados, puede ser una experiencia inolvidable.

Summer Ale

El cambio climático ha subido el termómetro en algunos veranos ingleses recientes. Las fábricas craft y tradicionales, muchas de ellas agrupadas bajo el sello CAMRA -que define a los productores y establecimientos que sirven ale “real”- vieron que sus ventas se desplomaban en veranos como el de 1995, así que tomaron medidas y crearon un nuevo estilo más liviano y refrescante, deudor de las APA norteamericanas y muy libre a la hora de seleccionar lúpulos y cereales como el trigo. Para más información, ver el excelente artículo de Juan Antonio Barrado en esta misma web.

Session IPA

La última vuelta de tuerca del mercado USA a lo que ya es más una saga que un estilo son unas cervezas que no llegan a los 5º de alcohol. De hecho, la mayoría se mueven en el entorno 3º-4º y poco, por lo que se pueden beber en cantidad, en “sesión”, que es lo que indica su nombre, pero no renuncian a marcar el lúpulo exótico, balsámico y cítrico, con su fresquísimo amargor. Si están bien equilibradas son una de las bebidas más ligeras, aromáticas y deliciosas para los días más extremos. Y van de vicio con las tapas cítricas y picantes, como el guacamole o el cebiche.

Sour Ales

La opción más radical, sólo viable para los muy fans y los “entendidos”, pero enormemente disfrutable porque, si hay un sabor fresco, es la acidez que caracteriza al estilo y que se consigue con el uso de distintos fermentos: bacterias lácticas como las del yogur, acéticas como las del vinagre o incluso levaduras “salvajes” como el Brettanomyces, no apto para todos los paladares por su intenso toque animal. Los modelos originales, como en tantas cosas de la cerveza, son belgas, aunque para iniciarse pueden ser mejores otras versiones menos complejas, como las que producen los cerveceros “craft” locales, a ensayar con tapas creativas “de autor”.

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